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ENTREVISTA A NURIA LORITENuria Lorite

Farmacéutica especialista en Terapias Naturales, Licenciada en MTC y presidenta de la Asociación Española de Medicina Biológica, a Nuria Lorite le gustó desde pequeña «el cuidado del cuerpo y evitar el sufrimiento innecesario en cualquier modalidad». Vocación y una voluntad férrea se aúnan en ella convirtiéndola en una figura relevante en el mundo de la investigación y de la Medicina Natural.

Madrileña y ariana de 1964, Nuria Lorite se interesó desde muy joven por las plantas medicinales, sistemas y técnicas ancestrales de curación, temas de energías sutiles, físicas, químicas y bioquímicas. «Me gustaba mucho la filosofía, leía las ideas de científicos y filósofos. En los años de colegio me fascinaron el principio de incertidumbre de Heisenberg, los quantums o paquetes de energía y los saltos energéticos, la relatividad y Leonardo da Vinci. La vida es espectacular, el cuerpo es un templo sagrado. La naturaleza merece ser respetada, y los humanos que nos dedicamos al noble arte de cuidar, como mucho, la emulamos; debemos aprender de ella, dejarnos guiar, ayudarla» afirma Nuria.

Actualmente sigue estudiando e investigando las afecciones relacionadas con el sistema inmune, las que afectan a las mujeres, la fatiga crónica y todo lo que tenga que ver con ella.

P: ¿En qué proyecto está trabajando?

R: Estoy realizando una investigación en profundidad del sistema dietético según la medicina china, desde la prehistoria hasta la actualidad. Esta investigación es la base de mi tesis doctoral. Realizo una parte muy importante de mi trabajo en docencia. Creo que es esencial, por una parte, comprender lo que nos ocurre en cualquier nivel para participar de nuestro proceso de recuperación, y, sobre todo, de la prevención y de la consecución de la longevidad. Esta comprensión se inicia en la toma de consciencia y la aceptación de la alquimia profunda que puede ser realizada. Me gusta que las personas que buscan mi ayuda se impliquen en su recuperación y por eso les explico qué les ocurre y les ayudo a vivir con consciencia. Por ello, el aprendizaje de técnicas de desarrollo interior me parecen esenciales para todos, empezando por los niños.

P: Como miembro del Comité Científico de ECONAT 2008 y habiendo participado en ediciones anteriores, ¿Qué opina de este Congreso y qué relevancia cree que tiene para el sector de la Medicina Alternativa?

R: Creo que es una magnífica oportunidad de volver a compartir esfuerzos y conocimientos y, digo volver, precisamente por el hecho de haber participado en ediciones anteriores. Siempre ha sido una experiencia magnífica y guardo muy buenos recuerdos. Es además un Congreso a cuyo comité científico y organizador he estado siempre muy agradecida por contar conmigo. Las Medicinas Alternativas o No Convencionales merecen eventos de este tipo pues demuestran la calidad, el nivel y el rigor de la práctica de las mismas. Este Congreso siempre ha sido un referente en nuestro país y es muy importante que lo siga siendo.

P: Usted va a ofrecer una conferencia en ECONAT, ¿Puede decirnos sobre qué tema es y a quiénes va dirigida?

R: En esta edición voy a presentar un trabajo sobre los desequilibrios del sistema inmune, la intervención con sustancias inmunomoduladores o inmunoestimulantes y sus mecanismos de acción. Los conocimientos han avanzado mucho desde el campo de las medicinas no convencionales y son imprescindibles para ayudar en muchos de los desequilibrios que nos aquejan. Presentaré algunas de mis investigaciones. Cada día aumenta el número de personas con problemas alérgicos, deficiencias inmunitarias -aunque solo sea funcionales-, afecciones autoinmunes, fatiga crónica, infecciones crónicas... Estamos expuestos a tantas sustancias extrañas que a nuestro organismo no le da tiempo a adaptarse. El estrés y el uso indiscriminado de ciertas sustancias como antibióticos, corticoides, antidepresivos, etc., entre otros factores, tienen un efecto negativo sobre la función inmunitaria y de defensa, en términos generales. Desde una visión global del ser humano pueden entenderse muchos desequilibrios que se manifiestan o se relacionan con la función de defensa. Es muy importante conocer bien las interrelaciones entre distintos sistemas y niveles de manifestación y causa, pues en esta relación múltiple radica el hecho de que determinadas situaciones sean tan complicadas.

Los asistentes a ECONAT suelen ser profesionales de la salud o personas muy interesadas en conocer acerca del cuidado y bienestar en términos holísticos reales. Las anteriores ediciones han tenido mucho éxito. Espero que mi conferencia sea del interés de todos y principalmente, propondré opciones que a mí me parecen primordiales para ayudar con responsabilidad a las personas que ponen su salud en nuestras manos.

P: Usted considera la danza del vientre como una terapia ¿Puede explicar qué beneficios tiene, es sólo para la mujer?

R: Personalmente considero que es una actividad que tienen grandes beneficios para el cuerpo, la mente, las emociones y el espíritu. El movimiento como el baile moviliza energía y sangre por nuestro cuerpo, por los canales energéticos, y esta circulación estimulada ayuda a mantener la comunicación entre zonas que pueden estar desconectadas. La zona lumbar y pélvica normalmente sufre de afecciones relacionadas con estancamiento de energía y de sangre, debido en muchos de los casos a nuestros trabajos en que pasamos horas y horas sentados. Con la danza del vientre se producen desbloqueos que benefician a todo el cuerpo, pues la conexión lumbosacra y cervical se puede restablecer.

Además, la sensualidad de los movimientos ayudan a muchas mujeres a recuperar y a cuidar su Yin, su esencia femenina. Sinceramente pienso que ese tipo de movimiento muy similar al que se puede realizar en Qi gong o determinadas kriyas de yoga, son beneficiosas para ambos sexos, hombres y mujeres. Pero cierto es que la constitución anatómica de la mujer, la mayor flexibilidad de las articulaciones, el hecho de que se trabaje la zona abdominal y pélvica, y el tipo de movimiento, hace que sea principalmente practicada por mujeres. La toma de conciencia es, no obstante, muy importante, pues se moviliza energía principalmente de los dos primeros chakras, energía muy básica.

P: Usted ha realizado estudios sobre la mujer y la infertilidad ¿Qué conclusiones ha obtenido y qué puede decir sobre este tema?

R: Pues curiosamente, mi primer trabajo científico trataba de la infertilidad femenina, fue publicado cuando aún no había terminado Farmacia. Desde entonces he trabajado e investigado mucho el campo de los desequilibrios que afectan a la mujer, entre ellos, la infertilidad. La infertilidad es una situación que puede ser debida a múltiples factores. En muchas ocasiones, mujeres que acuden a mi consulta presentan pruebas que son normales o prácticamente normales en cuanto a resultados bioquímicos y fisiológicos, sin embargo, no parece ser posible conseguir un embarazo. En una gran parte de casos, sobre todo en mujeres jóvenes, es debido a la existencia de un síndrome de ovarios poliquísticos, pero lo que ocurre es que las mujeres jóvenes no tienen mucho interés en quedarse embarazadas y «se va dejando». Quiero decir que no se tratan adecuadamente, toman la píldora y creen que así está arreglado el tema, pues obviamente la menstruación viene cada mes y disminuyen manifestaciones asociadas. Pero eso no es una solución, y lejos de ayudar, suele empeorar los casos y disminuir las posibilidades -que ya son bajas- de concebir.

Una visión holística real del cuadro significa un tratamiento personalizado y en mi experiencia, conlleva un resultado positivo cuando desean ser madres. Debo señalar que en el año 2000 el Hermano José, presidente del Comité Científico de ECONAT, me propuso divulgar el éxito de mi planteamiento para el tratamiento de los ovarios poliquísticos y fue un seminario digno de recordar, ya que acudieron cientos de personas, mujeres y hombres, preocupados por sus mujeres. Contamos con el testimonio de dos de las pacientes a las que yo había tratado, pues querían explicar que había otra forma de tratarse que no sólo la convencional con el tratamiento hormonal. Una de ellas estaba entonces embarazada de cinco meses -se le había comunicado en la medicina convencional que se olvidara de tener hijos-, hoy día tiene dos. Otra tuvo un resultado favorable pues desaparecieron los quistes sin que se reprodujeran nunca más, y hoy día también es madre.

Por otra parte, cada vez son más los casos de infertilidad asociados a otras afecciones como endometriosis, o a causas «desconocidas» para la medicina convencional. Mi trabajo consiste en estudiar a fondo a cada mujer, todo aquello que puede afectarla, desde cualquier nivel: físico, mental, emocional o espiritual, y reequilibrar el ser. Hay muchas ocasiones en que, como digo, todas las pruebas salen bien, sin embargo, energéticamente o funcionalmente puede haber desequilibrios que impiden que los ovarios respondan adecuadamente o que un útero sea propicio para albergar un embrión, o bien la sangre está demasiado «caliente» y expulsa el contenido uterino.

El estrés, la edad, el agotamiento, son factores importantes a la hora de estudiar un caso de infertilidad. Según mi experiencia hay que individualizar en cada caso, incluso cuando la mujer se somete a las diferentes técnicas de fertilidad asistida. No quiero dejar de señalar que cada vez son más los casos en que los hombres tienen problemas con las tasas y tipo de espermatozoides, e igualmente pueden buscar ayuda en las medicinas no convencionales.

DetalleP: ¿Qué son los Factores de Transferencia Inmunitarios y qué productos se pueden encontrar en el mercado que los contengan? ¿Para qué sirven y a quién se les recomienda?

R: Los Factores de Transferencia Inmunitarios son moléculas de naturaleza proteica que se crean en el organismo como soporte biológico para almacenar información y experiencia inmunitaria. Cada vez que superamos «por nosotros mismos» una infección del tipo que sea, el cuerpo guarda la información necesaria para superar un siguiente contacto con el mismo agente patógeno. En una pequeña proteína queda codificada información de alerta para el sistema inmune, identificación del agente patógeno, defensa que funcionó ante el mismo e información de finalización del proceso de defensa, para que puedan ser reparados los daños de forma adecuada.

Si bien los factores de transferencia nos sirven a cada uno de nosotros, se encontró que el organismo de la mujer realiza un traspaso de esta experiencia inmune a las mamas durante las últimas semanas de embarazo para ser transferida a través del calostro al recién nacido.

De esta forma, la experiencia inmunitaria que la madre pueda pasarle a su hijo es la que le ayudará en esos primeros tiempos de vida fuera del ambiente estéril mientras va madurando él mismo. Podríamos decir que el bebé utiliza la información que su madre le ha pasado como si le hubiera pasado una base de datos de características de factores patógenos, así como de cuál es la defensa adecuada en cada caso, y el sistema inmune no tiene que «pensar» ni diseñar su propia defensa, pues ya su madre le ha pasado la información. Es «aprender de la experiencia de otro». Sabemos que otros seres guardan la experiencia inmune frente al mismo agente patógeno en el mismo soporte y con la misma codificación, es decir, no sólo sirve para uno mismo, o para otros seres de la misma especie, sino que es transferible entre especies. Es decir, utilizamos el mismo lenguaje para escribir nuestra experiencia inmune, aunque seamos distintas especies. Esto es un gran logro de la madre naturaleza. Habría muchas lecturas que hacer de este hecho.

Hoy día se preparan productos para su uso vía oral con factores de transferencia que provienen de calostro de vaca y de yema de huevo de gallina. Disponemos de productos generales y productos específicos para distintos órganos o sistemas. (Más información en www.biloba.es en la sección de noticias y cursos).

Los factores de transferencia se aíslan asociados a los nanofactores, moléculas aún más pequeñas, que son responsables de la toma de decisiones en el sistema inmune. ¿Hay que atacar? ¿Hay que estar tranquilos porque lo que tengo en la nariz son granos de polen? ¿Este tejido es mío de verdad? Si el sistema inmune funciona bien sabe cuando hay una agresión y cómo debe defendernos, y cuándo debe estar tranquilo y no montar ninguna reacción de tipo alérgico o autoinmune. Por ello, los factores de transferencia y nanofactores conjuntamente se emplean en modulación inmunitaria, tanto en infecciones crónicas como agudas, alergias, afecciones autoinmunes, afecciones degenerativas, etc. Y básicamente, para ayudarnos a tener renovada nuestra base de datos de agentes patógenos de la misma forma que actualizamos nuestra base de datos de definiciones de virus, gusanos, troyanos, etc., y el sistema de reparación, en el ordenador. Esto quiere decir que se recomiendan a cualquier persona, desde un recién nacido hasta una persona anciana, o mujeres embarazadas. Debo señalar que la única contraindicación, por lógica, es el caso de quien acaba de recibir un transplante. Mi experiencia con estas sustancias ha significado un gran avance y estoy muy satisfecha con los resultados. Hay muchísima experiencia en muy diferentes casos.

P: Siendo usted farmacéutica, ¿cómo se empezó a interesar por las Terapias Naturales?

R: La verdad es que siempre me interesaron las medicinas naturales, las plantas medicinales, el uso de la tierra (arcillas). Me fascinaban las historias que escuchaba sobre cómo se curaba tal o cual cosa en distintas partes o lugares, qué rituales se usaban, cómo hacían medicinas los alquimistas, cómo se iba cerrando una herida... Siendo muy pequeña me fijaba en que los perros se lamían las heridas, así que yo cuando me caía y me hacía sangre, me chupaba también, o usaba hojas y barro para ponerme encima de los rasguños, de los míos y de los de mis amiguitos. Empecé a leer pronto sobre técnicas orientales, sobre el yin y el yang, entonces era un mundo como de ilusión, descubrí la meditación, la sanación energética, las enseñanzas herméticas.

Mi padre me contaba acerca de personas que podían curar con sus manos o con el pensamiento. Me gustaba saber cómo funcionaba el cuerpo y cómo se curaba o cómo se podía curar, cómo funcionaban las medicinas, la naturaleza y el universo, creía que era importante cuidar y respetar todo lo que la naturaleza ofrecía. Así que Farmacia era mi carrera por su contenido tan variado y extenso. Elegí la especialidad de Bioquímica. Me gusta conocer el mecanismo íntimo de las cosas y del universo, las relaciones entre todo, aprendí muchísimo de plantas medicinales, de química orgánica e inorgánica, de farmacología obviamente, agentes patógenos de todo tipo, enfermedades y sus tratamientos, fisiología, alimentos y nutrición, bioquímica, etc. Cuando aún no había terminado y animada por mi profesor de Bioquímica Especial, Ángel Jiménez Solves, contacté con un importante organismo que editaba publicaciones científicas y se publicó mi primer trabajo, como dije antes, era sobre infertilidad femenina. Desde ese momento conocí a personas y entidades de todo el mundo que me ofrecían la oportunidad de tener la última información. No había internet, como ahora, y había que dedicar mucho más tiempo a la búsqueda e investigación. Se publicaron varios artículos míos. Tuve la suerte de trabajar también para laboratorios y empresas del sector de la salud. Así también pude tener la visión de «los dos lados». Y paulatinamente, mi carrera profesional y mi formación posterior fueron derivando más a la Medicina Natural y esta filosofía de vida, pues creo que es un modo de vivir y entender el universo.

He tenido mucha suerte de encontrar en el camino a personas maravillosas con las que he aprendido mucho, les estoy muy agradecida, y entre ellos, dos miembros de este comité científico de ECONAT: el Hermano José y José Luis Vázquez Colomina.

P: La regulación de las Terapias Naturales no se va a producir de momento y, en la única Comunidad donde se han planteado hacerlo, Cataluña, está parado el proceso de regulación. ¿Qué opina usted de la regulación de las Terapias Naturales? ¿Por qué cree que no le interesa al Gobierno aceptar una realidad que cada día cuenta con más adeptos y beneficia a más personas?

R: El tema de la regulación nos lleva quitando el sueño muchos años. Yo fui miembro del comité de expertos inicial de Cataluña; se nos encargó la elaboración de un informe acerca de cómo estaba el sector en cuanto a formación de los profesionales, yo estaba en el grupo de Medicina Tradicional China. Se trabajó muchísimo. Hubo decepciones. Me consta que personas del comité científico de este congreso han trabajado igualmente en esta lucha de la regulación.

La verdad es que creo que es muy importante, y ya no sólo por dignificar la profesión, como dicen muchos, sino porque las personas tienen derecho a elegir cómo quieren tratarse o cuidarse. Somos nosotros, cada uno de nosotros, los dueños de nuestra salud. El gobierno de un país debe velar porque se ofrezca cuidado y atención de calidad. El cuidado de la salud no es patrimonio exclusivo de la medicina oficial.

¿Es que no se cuidaban y trataban antes? La salud es un concepto muy amplio, y hoy día hay enormes lagunas y carencias en la medicina oficial. Sí se han realizado y se realizan grandes logros, eso es innegable. Pero la súper especialización tanto en campos de estudio como en materia de sustancias, tiene como contrapartida muchos de los problemas que conocemos derivados de un sistema terapéutico como el que tenemos en el llamado «primer mundo». Esto sería para hablar mucho tiempo, desde luego.

De la misma manera que se hace educación sanitaria en ámbitos como alimentación, por ejemplo, se podría hacer educación sanitaria en prevención real, profunda, y ahí nuestro sector tiene mucho que decir, pues de verdad aporta un conocimiento integral de la persona, una visión «multidisciplinar», por emplear una palabra típica de la medicina oficial. Sería mejor no crear enfrentamientos. Todos sabemos que existen muchos intereses creados en que no se produzca la regulación.

Por otra parte, la regulación debería ser realizada por personas que conozcan en profundidad las terapias no convencionales o naturales, como queramos llamarlas. Debería poder existir el reconocimiento de la formación, que cada persona a la hora de formarse pudiera elegir qué tipo de formación desea. Por último, económicamente parece un sinsentido que la profesión esté gravada con impuestos, pero sin embargo no esté reconocida.

Deseo que sean reguladas, y después de tantos años, aún confío en que se producirá el hecho, pues si no España se quedaría a la cola, ya estamos muy por detrás, y es una pena por muchas razones. Una, porque los españoles no tienen a su disposición técnicas y sustancias que otros europeos y habitantes del mundo sí tienen; otra porque, como profesional, saber y conocer que puedo ofrecer ayuda en un campo con determinada técnica o sustancia y que mi país «no me lo permite», pues la verdad, me hace sentir rabia y frustración.

P: Retomando el tema de las terapias no convencionales ¿Puede explicar en qué consiste la moxibustión?

R: La moxibustión es una técnica terapéutica proveniente de la Medicina Tradicional China que se basa en la aplicación de calor local sobre puntos de acupuntura. La fuente de calor es una moxa, que es una mezcla de plantas dispuesta con forma de cilindro y enrollada en papel. La moxa arde, como un puro de tabaco, por eso se llama también puro de moxa. La moxa es, en realidad, el nombre de la mezcla de plantas y que contiene principalmente artemisa. Esa moxa puede usarse en forma de puro o suelta en un dispositivo especial. La aplicación de la moxibustión se realiza según los principios de la acupuntura. Es una técnica que destaca por la sencillez de su aplicación y nos permite mostrar a una persona la localización de ciertos puntos y enseñarle autotratamiento.

Al ser una fuente de calor, se suele aplicar principalmente, pero no exclusivamente, para dolores por frío, o para tonificar el Qi o el Yang.

P: ¿Qué campo de actuación tiene la medicina biológica?

R: La medicina biológica no tiene un solo campo de actuación, ya que es aplicable en cualquier caso, sea cual sea, y con cualquier origen. La medicina biológica puede ser practicada por profesionales de diferentes disciplinas, lo que importa, el punto común, es la forma de abordar cada caso, es una disposición ante el paciente.

A este respecto, podría decirse que la medicina biológica lo es de la Vida, pero de la Vida en un sentido amplio. Un profesional de medicina biológica se interesará tanto por los aspectos bioquímicos celulares como por la interrelación de los distintos planos sutiles que nos conforman. Tenemos en mente la idea de que todo es energía, la materia no existe, es energía materializada; y en nuestro trabajo además tenemos el convencimiento de que la energía sigue al pensamiento. El respeto a la naturaleza y a sus mecanismos de recuperación es el punto central. Algunas de las disciplinas más clásicas de la medicina biológica son la homeopatía y homeoterapias, la acupuntura, la electroacupuntura, la terapia neural, las mineraloterapias, la biorresonancia, la Medicina Tradicional China, etc.

P: ¿Qué diferencias observa usted entre la medicina alopática y la natural?

R: Básicamente son posturas distintas ante el paciente y ante la enfermedad. La enfermedad no debería entenderse como un sufrimiento que hay que erradicar a toda costa, sino como el proceso o los procesos que el ser realiza en conjunto para intentar recuperar el equilibrio perdido. La cuestión es que mientras lo intenta, llama nuestra atención y claro, o nos duele algo –del cuerpo o del alma-, o no realizamos bien alguna función fisiológica, o tenemos fiebre, se produce una inflamación, creamos unos quistes, unos miomas o unos tumores, una depresión, un cuadro de ansiedad, miedos incomprensibles, etc. Todas las manifestaciones son llamadas de atención, son muestras del trabajo que el ser realiza por recuperar el equilibrio. «Apagar» las señales es como quitar el fusible del piloto que nos indica que el coche está en la reserva de gasolina. Las señales deben ser tenidas en cuenta y debemos valorar la mejor manera de ayudar al ser de forma global. La intervención debe ser adecuada a cada caso, adaptada a cada caso. El ser en conjunto está «enfermo» por eso es importante valorar cómo se siente la persona, qué piensa, cuál es su modo de vida, qué molestias o cambios siente en cualquier nivel, por eso hablamos de niveles de manifestación. Es decir, aplicar el viejo aforismo hipocrático «no existen enfermedades sino enfermos».

Por otra parte, la aplicación de sustancias en la medicina convencional busca, en general, suprimir los procesos que producen malestar, pero no respeta la autorregulación del cuerpo. La búsqueda de la razón u origen de la enfermedad tiene otras premisas, y en cierto modo podría decirse que está desvinculada del ser.

Desgraciadamente la ciencia ha derivado por unos caminos en que las hipótesis ya no son válidas, pero aún así por temor o por ignorancia, se niegan evidencias que incluso están comprobadas hace miles de años. La utilización del método científico para comprobar acciones de sustancias ha servido para mucho, pero también significa limitaciones, y tiene sus puntos débiles. Actualmente asistimos sorprendentemente a un resurgir de las filosofías antiguas, las tradiciones de siempre en que la materia y la energía son los mismo, no hay diferencia, en que la mente tiene el poder de actuar sobre la materia y la energía. Los mismo avances científicos demuestran que la ciencia está anclada en ciertos puntos.

El «método científico» no es exclusivo de la medicina convencional. La utilización de sustancias más afines al organismo y al sistema energético que somos destaca a las terapias no convencionales. Cuanto más se divide la materia, cuanto más se estudian las partículas subatómicas, más nos acercamos a un universo vacío de materia, donde lo que existe es conciencia y energía. Todo lo que está resurgiendo está comprobando las bases de la homeopatía y de las terapias en que la energía, el Qi, en cualquier modalidad y manifestación, es la base de actuación.

Marta Gómez Esteban

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